Miles de personas teclean cada día "dónde estoy ahora" en su buscador. Da igual si andas perdido por una ciudad que no conoces, si tienes que mandar tu posición a otra persona o si solo te apetece consultar tus coordenadas: hoy resulta facilísimo obtener una respuesta gracias a los sistemas de geolocalización.
A lo largo de estas líneas repasamos las vías que tienes disponibles para responder a "dónde estoy ahora", desde el sistema que usa la IP hasta el GPS de máxima exactitud, de modo que nunca te quedes con la duda de dónde te hallas.
La vía exprés para contestar a "dónde estoy ahora" pasa por la dirección IP. Este sistema examina el número que tu operador de internet ha asignado a tu conexión y lo cruza con bases de datos repartidas por todo el mundo para deducir por dónde andas.
Estas son las ventajas que ofrece:
Su punto débil es la exactitud: este sistema suele quedarse en el ámbito municipal, con una desviación que va de 5 a 50 kilómetros. Cuando solo pretendes hacerte una idea aproximada de dónde estoy ahora, te sirve de sobra.
Cuando quieres un resultado fiable de verdad, el GPS —siglas de Sistema de Posicionamiento Global— es lo más recomendable. Tu aparato dialoga con varios satélites que giran alrededor del planeta y, a partir de sus señales, calcula dónde te encuentras con un margen de 5 a 10 metros.
Los pasos que sigue son estos:
💡 Truco: Para que la precisión GPS sea óptima, colócate al aire libre o junto a una ventana. Los muros y las estructuras frenan las señales de los satélites y hacen que la medición empeore.
En sitios cerrados, donde el receptor pierde cobertura, el teléfono echa mano de las redes inalámbricas que tiene cerca y de las antenas de telefonía para hacerse una idea de dónde estás. El margen de acierto se queda a medio camino: más fino que la IP (de 20 a 100 metros), aunque menos que el GPS.
Saber dónde estás deja de ser un capricho cuando surge alguna de estas situaciones:
Cuando te preguntas "dónde estoy ahora", el resultado cambia según el sistema que uses:
Los dos sistemas son gratis y se llevan bien entre sí: recurre a la ubicación por IP si tienes prisa y a la ubicación GPS si lo que quieres es un dato fino.
Ninguno, mientras te apoyes en servicios serios como el nuestro. Aquí no se guarda ni tu ubicación actual ni ningún dato tuyo: las operaciones se ejecutan dentro del navegador, sin enviar nada a un servidor.
Si tienes acceso a la red, la IP te sitúa estés donde estés. Con el GPS la cosa cambia: entre cuatro paredes pierde bastante exactitud, aunque no se queda del todo ciego, porque se apoya en el WiFi y en las antenas de telefonía.
Tampoco. Todo ocurre en la propia página: no hay aplicación que instalar ni fichero que bajar.
Usa las utilidades gratuitas de la web y localízate en un par de clics
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